viernes, 29 de enero de 2010

Las cosas no pasan porque sí

¡Que también me han ofrecido ir a Birmania a trabajar!
-¿Y qué hago? ¿y cómo será el sitio? ¿y qué religión tienen?
Y entre página web y página web y listas de pros y contras, ya son las 7 y me tengo que ir porque me han invitado unos del cole a su casa a cenar: un profe británico de inglés as a second language y su mujer, portuguesa, diseñadora de arte e interesada en temas de museología.
Los invitados: una americana, también profesora de inglés as a second language, que ha vivido 7 años en Japón. Una pareja, ella inglesa, compañera de mi departamento, de madre italiana y padre indio, y su marido frances, informático.
-¿Habéis estado alguna vez en Burma?
-¡Sí! ¿Tienes trabajo allí? Vé y no te lo pienses dos veces porque es un sitio mágico.

sábado, 23 de enero de 2010

La playa los domingos por la tarde

...mejor que el cine.
Estaba llena de gente, no como por las mañanas, que no hay nadie.
Niños en bañador y madres mirando desde la orilla con las hijas, todas con burka y trajes largos.
Familias haciendo un picnic.
Dos amigos corriendo.
Otros dos paseando de la mano.
Y a lo lejos
-por favor, haced la foto vosotros porque yo no la he podido hacer-
una pareja en sus mid fifties en la orilla con el agua hasta las rodillas, mirando al mar. Ella con la túnica negra y el burka. Empapada. Él igual, con el traje de chaqueta. Y el aire movía los trajes.
Falta la banda sonora pero no...suena el canto de Alá y entonces me doy cuenta...
¿cómo he terminado yo en Oriente Medio?

viernes, 22 de enero de 2010

Oferta de trabajo

Me han ofrecido quedarme el año que viene.
No sé.
Por una parte me siento genial porque están encantados conmigo.
Pero por otra, no es el típico sitio donde te vas a tomar una cañita tranquilamente a la playa con tu bikini y los gimnasios son una mierda (por cierto, que he organizado unas clases de baile para profesores en el cole una vez a la semana y allí les tengo a todos bailando aerobic, hip hop y sevillanas).

Sábado sabadete...poca fiesta y ni hablar del ¿?









En plena hora de rezo me he ido a investigar la zona para enterarme de dónde puedo hacer un curso de submarinismo.
Las fotos son desde el coche: la ida y la vuelta.
He llegado a un sitio muy bonito que se llama Sandy Beach
-nótese la raiz árabe del nombre-
donde tienes que pagar 40 euros para hacer snorkle, ¡son unos ladrones! 20 euros por entrar a la playa (???) y 10 por que te lleven a la zona de snorkle y otros 10 por el equipo. Pero bueno, mañana por la mañana voy a ir con una compañera del trabajo. Me han dicho que se ven tiburones y tortugas. Y una de las compañeras de trabajo, que ha estado trabajando en el Caribe, dice que es mucho más bonito que allí.

jueves, 14 de enero de 2010

Plaseo por la playita a 5 minutos de casa (con los perros a 10)






El vaso medio vacío

Llego a casa, hablo con los perros e intento conectarme a internet, pero mis vecinos no lo tienen conectado (cualquier día les pongo una denuncia).
Escucho música un rato y cuando quiero darme cuenta llevo horas sentada viajando con mi imaginación.
Me resisto a pensar que dentro de unos años mi madre estará tan lejos de mí como lo está ahora mi padre. Que se habrá convertido en un recuerdo que sólo visitará mi mente muy de vez en cuando, aunque sea con un buen recuerdo.
Me acuerdo de que no quiero que me haya pasado lo que ya me ha pasado.
Digiero los dos años de mierda que no me ha dado tiempo a digerir en su día porque vivimos en un mundo absurdo de prisas, trabajos y compromisos. Me enfado conmigo por no haberme alejado de esta rutina. Luego me lo perdono, porque si no nos perdonáramos las cosas, no podríamos ser felices.
Y luego lloro. Porque...se ha muerto mi madre y me siento sola.
Supongo que mi obligación es ser feliz con los que quedan y no quejarme. Pues ¡qué asco de obligación!