jueves, 19 de noviembre de 2009

Islas Cayman

Quién me iba a decir a mi cuando me mudé a mi último piso en Londres (el mejor de todos)que iba a conocer a una pareja tan especial, surafricano y neozelandesa maorí, y que en tan sólo 4 meses de convivencia nos íbamos a hacer tan amigos.
Quién me iba a decir mi que cuando dejé esa casa con la intención de ir a España durante 4 meses para ayudar a mi madre a hacer la mudanza, con un billete comprado para dar la vuelta al mundo, nos esperaban dos años de infierno. Y más que la vuelta al mundo, fue mi vida la que dio un giro de 360 grados.
Y quién me iba a decir que dos años más tarde iba a celebrar con ellos su boda en una casa de ensueño en el Caribe, en las Islas Cayman, rodeada de su grupo de amigos, del que ahora formo parte, y que son tan especiales como ellos.
El grupito:
Una pareja, ella diseñadora australiana guapísima y él inglés rastudo, que viven en Vietnam y tienen una hija preciosa.
Un inglés muy inglés...que vive en su país, pero que los conoció porque vivió 10 años en Nueva Zelanda.
Una neozelandesa masajista que vive en Londres.
¡Y yo!
Cuando llegué ayer (que casi pierdo el vuelo por beberme una botella de vino con Robin), fue como si estos dos años que no nos hemos visto no hubieran pasado.
-¿Y por qué estás ahora en Philadelphia?
-Porque vine para aprender a bailar hip-hop, porque es que ahora soy monitora de aerobic...
La vida da mil vueltas.

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